Negación y Esperanza
Y entre la multitud fui quien más le negaba
Lo golpeé con cada acción y reacción
Las cicatrices que dejaron mis infamias
Fueron profundas como heridas en Su piel
Pero Su amor, eterno como el tiempo
Lo fortaleció hasta la muerte de la cruz
No hubo dolor que pudiera quebrantarlo
Su amor fue suficiente para morir por mi
Y hoy transformados por Su Espíritu Santo
Podemos expresar una inmensa gratitud
Por la esperanza de haber sido salvados
Regalo inmerecido de parte de Jesús
Y allá en los cielos al vernos cara a cara
Le expresaremos una eterna lealtad
El fue inmolado por nuestras transgresiones
Pero ahora reina en gloria y majestad